Un matrimonio donde el trabajo siempre fue parte de la vida.
Raúl Cárdenas Ampuero y América Rodríguez Teveni formaron un matrimonio en el que el trabajo fue parte de la vida. Desde muy niños, ambos trabajaron en Chile y Argentina en oficios esforzados, donde aprendieron de responsabilidad y esfuerzo.
A Raúl lo distingue su pasión por los caballos: amansó más de dos mil, y su destreza es reconocida en la zona como uno de los amansadores, campañistas y ovejeros destacados de esta tierra.
A América la recordamos como una mujer visionaria e innovadora para su época, de gustos sofisticados y capaz de levantar varios emprendimientos, repartiendo su tiempo también en labores sociales y culturales.
Aprendió a cocinar teniendo como referente a la cocinera argentina Doña Petrona. Tuvo gallinas, cerdos y vacas lecheras, y elaboró quesos, mermeladas, tortas y mantequilla para aumentar los ingresos de la familia. Entre sus últimos emprendimientos están la bencinera de Cerro Castillo y el actual Café El Ovejero.
Todos los árboles frutales y de ornamentación que rodean la estancia Anahí del Valle los plantó ella, uno a uno. Hoy la hacen feliz al verlos tan grandes, y más de una anécdota le han sacado sus imponentes árboles.
Ese legado de esfuerzo continúa en la familia, que cría caballos de raza chilena, mantiene las dos estancias en torno a Villa Cerro Castillo y abre las tranqueras para compartir el oficio. El nombre “Tierra de Ovejeros” los representa como trabajadores de campo de esta tierra tan potente.