Detrás de Tierra de Ovejeros hay generaciones de trabajo de campo en la Patagonia.
Raúl Cárdenas Ampuero es amansador, campañista y ovejero. Con esfuerzo levantó una vida de campo entre Chile y Argentina: domó caballos, crió ovejas y aprendió cada faena en la histórica estancia Cerro Castillo. Su figura resume el oficio del hombre de campo patagónico.
A su lado, América sostuvo la casa, sus tradiciones y sus recetas. De esa cocina vienen el cordero al horno y las mermeladas de frutos patagónicos, como calafate, ruibarbo y grosella, que cada temporada vuelven a la mesa de la estancia.
La segunda y tercera generación continúan el oficio. La familia Nicol Cárdenas cría caballos de raza chilena y mantiene las dos estancias en torno a Villa Cerro Castillo, con cerca de cien caballos y sus piños de ovinos y bovinos, bajo un manejo sustentable y con lana de certificación responsable.
El nombre “Tierra de Ovejeros” resume quiénes son: trabajadores de campo de una tierra tan potente como la ex estancia Cerro Castillo. Al abrir las tranqueras, la familia comparte ese oficio y recibe a cada visitante como anfitriona, para que se sienta como en casa.
Esta es la historia que conocemos, y sigue escribiéndose en cada esquila, cada cabalgata y cada asado alrededor del fuego.