La complicidad entre el ovejero y sus perros: con un silbido, el perro junta y arrea el rebaño.
En la estancia, los perros son parte esencial del trabajo: ayudan a juntar y arrear los piños, en la marca de los ovinos y en el baño de las lanas. Manejar pocos animales es aún más difícil que trabajar grandes piños, y ahí se nota la destreza. Con un silbido o una voz, ordenan un rebaño entero.
En la misma actividad mostramos la esquila de una oveja y el proceso completo hasta el fardo de lana lista para exportación. La esquila completa va de septiembre a febrero; en marzo y abril se hace la esquila de ojos y entrepierna.